Todo fluye...
Muchas cosas han cambiado desde aquel blog que comencé y terminé abruptamente en 2008. Los intereses y mi visión de las cosas también. Cambian de prioridad, o incluso desaparecen, ciertos valores que entonces creía inamovibles. La mayoría de estos cambios se produjeron de forma natural, en otras ocasiones tuve que afrontar la resistencia de una mente que se negaba a perder las referencias exteriores sobre las que había construído su mundo de "certezas".
El arte sagrado sigue teniendo valor para mí. Pero desde otra perspectiva, mucho más serena y distante, porque el mismo concepto de sacralidad se ha extendido más allá de las formas creadas por el hombre, adquiriendo una dimensión mucho más profunda y universal que incluye a la propia naturaleza. Para mi hay otra "lectura" del hecho artístico. Ahora lo sitúo en el contexto de lo llamado por los maestros espirituales "el mundo de las formas". Siguen siendo canales o vías de acceso válidos a la Realidad pero sin perder de vista su caracter puramente instrumental, como puentes hacia lo trascendente y no un fin en sí mismos...
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